Diseño web
¿Rediseñar tu web o mejorarla? Un test de 12 preguntas para decidirlo

En corto
- La mayoría de las webs no necesitan un rediseño: necesitan un titular claro, prueba social visible y un botón de contacto donde se vea.
- Rediseña cuando falla la base: no se entiende, no convierte, es lenta o no puedes editarla tú.
- Si rediseñas, conserva el posicionamiento: inventario de URLs y redirecciones 301 antes de publicar.
«Creo que necesito una web nueva» es una de las frases que más escuchamos. A veces es verdad. Muchas otras, la web no está mal: está mal enfocada, y eso se arregla en días, no en meses. Un rediseño cuesta dinero y tiempo, así que antes de pedir presupuesto a nadie (tampoco a nosotros) merece la pena saber qué te está fallando de verdad.
Haz el test
Son 12 preguntas que puedes comprobar tú mismo con el móvil en la mano. Al terminar verás tu puntuación por áreas, un veredicto y los tres arreglos con más impacto.
Test · 3 minutos
¿Tu web te está costando clientes?
12 preguntas que puedes comprobar tú mismo. Contesta con sinceridad: el resultado solo lo ves tú.
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Tus 3 arreglos con más impacto
Todos se pueden hacer sin contratar a nadie. Si prefieres que lo revisemos con datos reales (velocidad, analítica, posicionamiento), lo hacemos gratis y te lo explicamos en una llamada, sin compromiso.
¿Prefieres una medición automática de la velocidad, el SEO y la seguridad? Pásala por nuestro análisis web gratuito: complementa este test con datos de Google.
Qué significa tu resultado
El test mide cinco áreas, y no pesan lo mismo:
- Claridad y conversión deciden si alguien te contacta. Si fallan, da igual cuánto tráfico tengas.
- Confianza decide si te contactan a ti o al siguiente resultado de Google.
- Salud técnica es el suelo: una web lenta o sin actualizar lastra todo lo demás.
- Visibilidad decide cuánta gente llega. Es lo último que conviene arreglar: llevar tráfico a una web que no convierte es tirar el dinero en anuncios.
Cuándo sí hace falta un rediseño
- No puedes editarla tú: cada cambio de texto depende de alguien y tarda semanas.
- Falla la base: en el móvil no se entiende qué haces, o no hay forma cómoda de contactar.
- Tu negocio ha cambiado y la web cuenta una empresa que ya no eres (otros servicios, otro público, otro nivel de precios).
- Está construida sobre algo que ya no se mantiene: temas abandonados, versiones antiguas, maquetadores que nadie actualiza.
Cuándo basta con mejorarla
Si la estructura es sólida y puedes editarla, estas mejoras suelen dar más resultado que una web nueva, y cuestan mucho menos:
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Reescribir el titular y el primer bloque de la portada
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Subir las reseñas y los casos al primer tercio de la página
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Un único botón principal, repetido al final de cada sección
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Una página por servicio, con sus propias preguntas frecuentes
-
Medir los contactos (formularios, clics en el teléfono y en WhatsApp) para saber qué funciona

Si rediseñas, no pierdas lo que ya tienes
El error más caro de un rediseño no es el diseño: es publicar la web nueva y ver cómo cae el tráfico de Google en dos semanas. Pasa cuando cambian las direcciones de las páginas y nadie redirige las antiguas. Antes de publicar:
- Haz un inventario de las URLs que reciben visitas o enlaces (Search Console te lo da).
- Prepara una redirección 301 de cada URL antigua a su equivalente nueva.
- Conserva los títulos y contenidos que ya posicionan, aunque cambies el diseño.
- Revisa Search Console la semana siguiente para detectar errores 404.
Si tu web actual ya genera clientes, esto no es opcional: es lo que protege la inversión de años.
Rafael Salcedo
Fundador de ORMA. Desde 2012 ayudando a empresas a crecer con estrategia de marca, diseño web y marketing digital, en España y fuera.

