Diseño web
Qué preguntar antes de contratar una agencia o diseñador web (y qué debería preguntarte a ti)

En corto
- La pregunta que más dinero ahorra a largo plazo no es el precio: es si el dominio y el hosting van a estar a tu nombre desde el primer día.
- Una agencia seria puede enseñarte, en la misma llamada, qué mejoraría de tu web actual con datos reales. Si solo te dice que «va lenta» sin más, compruébalo tú antes de creerlo.
- Lo que debería preguntarte a ti dice más de una agencia que lo que te promete a ti.
Contratar una web es de esas decisiones que parecen pequeñas y luego resultan difíciles de deshacer: una vez tu negocio depende de esa web, cambiar de proveedor cuesta tiempo, dinero y, si se hace mal, posicionamiento. Estas son las preguntas que de verdad separan un buen proyecto de un problema con retraso, no las típicas de un formulario de contacto.
La pregunta que más dinero ahorra a largo plazo: ¿de quién es la web?
Es la que casi nadie hace y la que más se lamenta después. Pregunta, literalmente:
- ¿El dominio va a estar registrado a mi nombre?
- ¿La cuenta de hosting es mía, con mis propios accesos de administrador?
- Si en dos años decido irme con otro proveedor, puedo llevarme todo tal cual está?
Algunas plataformas de alquiler y algunas agencias montan la web de forma que el cliente nunca tiene el control real: el dominio queda a nombre de la agencia, el hosting es una cuenta compartida entre varios clientes, o la web está construida en un sistema propietario del que no se puede exportar nada. El precio inicial puede parecer más barato, pero el coste real aparece el día que quieres cambiar y descubres que, en la práctica, no puedes.

Preguntas sobre el dinero, antes de que aparezcan en una factura
- ¿El precio es cerrado o por horas? Un precio cerrado te protege de sorpresas; uno por horas puede ser justo, pero solo si te dan una estimación de horas totales por escrito.
- ¿Cómo se reparte el pago? Lo habitual y razonable es un 50 % al empezar y 50 % en la entrega, o un 40/30/30 en proyectos grandes. Si te piden el 100 % por adelantado, pregunta por qué.
- ¿Cuántas rondas de cambios entran en el precio? Sin un número concreto, «incluye revisiones» puede significar una sola o puede alargarse indefinidamente y encarecer el proyecto por el camino.
- ¿Qué licencias de pago lleva la web (maquetador, plugins, plantilla) y quién las renueva cada año? Es un gasto habitual que muchas propuestas no mencionan hasta que llega la primera renovación.
Cómo distinguir una venta con datos de una venta con miedo
Aquí está la prueba más reveladora de toda la conversación: pide que te enseñen, en la misma llamada, qué mejorarían de tu web actual. Una agencia que trabaja de verdad con datos puede abrir tu web ahí mismo y señalar algo concreto: «tarda X segundos en el móvil», «esta página no tiene título para Google», «aquí falta una llamada a la acción». Una que solo vende repetirá frases genéricas como «tu web está desactualizada» o «no está optimizada para buscadores» sin poder concretar nada.
No tienes que fiarte de su palabra: puedes comprobarlo tú mismo antes de la llamada con ORMA Test, gratis y en 30 segundos. Si te dicen que tu web «va muy lenta» y el análisis dice que va bien, o al revés, ya sabes con qué tipo de proveedor estás hablando.
Qué pasa después de publicar (la pregunta que casi nadie hace)
- ¿Quién actualiza la web y sus plugins una vez entregada? Una web sin mantenimiento se degrada en seguridad y en velocidad con el tiempo, no se queda «terminada para siempre».
- ¿Qué pasa si aparece un error a los tres meses? ¿Está cubierto o es un nuevo presupuesto?
- ¿Incluye alguna formación para que pueda editar los contenidos yo mismo?
Lo que debería preguntarte a ti (y si no lo hace, es una señal)
Esto dice tanto como sus propias respuestas. Antes de hablarte de plantillas o de precios, alguien que va a hacer bien tu web debería preguntarte:
- A quién te diriges y qué le preocupa antes de contratarte.
- Qué resultado esperas (más llamadas, más ventas, más presencia) y en qué plazo.
- Qué tienes ya (marca, fotos, textos) y qué haría falta crear desde cero.
- Cuál es tu presupuesto real, para proponerte algo que encaje en vez de un paquete cerrado que no viste venir.
Si en la primera conversación no te preguntan nada de esto y pasan directamente a enseñarte tarifas, es que van a venderte lo mismo que le venden a cualquiera, no lo que tu negocio necesita.
La checklist para llevar a la reunión
-
¿El dominio y el hosting quedan a mi nombre?
-
¿El precio es cerrado y qué incluye exactamente?
-
¿Cuántas rondas de cambios entran?
-
¿Qué licencias de pago lleva y quién las paga cada año?
-
¿Qué mejorarían de mi web actual, con datos, ahora mismo?
-
¿Qué pasa con el mantenimiento después de publicar?
-
¿Me han preguntado por mi negocio antes de hablarme de precio?
Si la mayoría de las respuestas te dejan tranquilo, vas por buen camino. Si alguna te genera dudas, mejor resolverla antes de firmar que después de pagar.
Rafael Salcedo
Fundador de ORMA. Desde 2012 ayudando a empresas a crecer con estrategia de marca, diseño web y marketing digital, en España y fuera.

